Amelie tiene de repente la extraña sensación de estar en total armonía consigo misma. En ese instante todo es perfecto… La suavidad de la luz, el ligero perfume del aire, el cordal del amor de la cuidad, inspira profundamente y la vida ahora le parece tan sencilla y transparente, que un arrebato de amor, parecido a un deseo de ayudar a toda la humanidad, la invade de golpe.